Saludo navideño de la Coordinadora de Mujeres Trabajadoras Andinas
17 de diciembre de 2009
FELICES FIESTAS…?
Con la Navidad termina el año 2009 en medio de una profunda crisis económica y financiera internacional de carácter estructural con muchos pronósticos negativos para el futuro por parte del Consejo Consultivo Laboral Andino – CCLA que podrán ver en nuestras Web: www.ccla.org.pe – www.ila.org.pe – www.comuande.org.pe. Sin embargo, creemos que es bueno analizar con serenidad y sin apasionamiento alguno, si la actual crisis financiera mundial afecta la economía de nuestros países y cómo, son algunas preguntas que más de uno se deben estar haciendo. El CCLA esta seguro que en un mundo globalizado, económica y tecnológicamente, es difícil imaginar que un acontecimiento como el actual no nos pueda afectar, por eso no compartimos el optimismo de algunos presidentes y economistas que señalan que seguiremos creciendo y que la crisis no nos afectará. A los trabajadores/as lo que más nos preocupa es que estas crisis siempre han tenido que pagar el precio los ciudadanos, con desempleo, impuestos más elevados o inflación y sus crisis financieras personales. En otras palabras, los Estados le transfieren la crisis al ciudadano.
La Navidad fecha, de carácter universal nos desliga por un momento de esta compleja situación como es la crisis mundial, el cambio climático, el desempleo y el hambre que sufren millones de personas, así como, los discursos y promesas de algunos presidentes para arreglar el mundo y salvarlo de la destrucción.
Por eso, en este mundo lleno de contrastes, corrupción, discriminación sólo queremos saber si en tu corazón hay un poco más de amor y comprensión, es Navidad. Si sabes perdonar al que miente, calumnia ofende constantemente, es Navidad. Si buscas a Dios de verdad, es Navidad. Si trabajas para que exista en nuestros pueblos justicia social para hombres y mujeres, es Navidad. Si le das una mano al caído, al despedido, al pobre, al excluido, es Navidad. Si trabajas con honestidad y sin oportunismo, es Navidad. Si en vez de comprar tanques, aviones y destinas ese dinero a los pobres es, Navidad.
Por tanto, la Navidad es la época del año en que todos nos sentimos más buenos con nuestros hijos, con nuestra familia, con nuestros amigos. Por un lado, los ricos -entre los que se encuentran ubicados la gran mayoría de los políticos que nos gobiernan- se preocupan por mejorar la cena que tuvieron el año anterior, ordenando -muchas veces maltratando a las trabajadoras del hogar que tienen a su servicio- para que preparen una mesa decorada con un hermoso pavo y un sabroso lechón, que irá acompañada con licores, panetones y chocolates finos para que cuando se acomode la familia a la mesa a degustar esos manjares piensen en los millones de niños y niñas hambrientos del mundo. Por eso, comen tanto. Días antes, con sus abultadas gratificaciones que recibieron buscaron las mejores tiendas para comprar ropa y juguetes de primera calidad para sus hijos, nietos, sobrinos ahijados, amigos, amigas, etc. ya que esos gastos los pueden hacer porque además, su sueldo mensual que perciben es el salario promedio de dos años de la mayoría de trabajadores/as que laboran 12 horas y más y sólo ganan el sueldo mínimo. En cambio, los ministros, los congresistas, los asesores de los partidos de gobierno, funcionarios de organismos internacionales, la alta burocracia del Estado, -entre otros privilegiados- son los únicos que tienen un trabajo decente o digno como lo señala la OIT. En cambio, para los pobres solo les queda conseguir un dinero adicional para comprar tal vez un pedazo de pollo, un panetón y licor de baja calidad para compartir la mesa con su familia, buscará lugares populares para adquirir ropa y juguetes de segunda o de poco precio porque es lo que les permite su salario normado por leyes flexibilizadas sin derechos, por horas, por contrata o por cuenta propia para poder sobrevivir en esta fecha cristiana donde luego quedará endeudado durante el año 2010. Preocupa aún más, los que han perdido su trabajo o están por perderlo y, los excluidos de este inhumano modelo económico a los que solamente les queda esperar que en esta Navidad llegue la caridad de alguna gente buena, o institución del estado o privada que siempre aparece en esta fecha, muchos por figurar, como algunos políticos oportunistas repartiendo juguetes y pedazos de panteón por los pueblos marginados, otros pensando con sinceridad que en esta fecha es cuando debemos practicar cualquier obra misericordiosa como es, secarle una lagrima a un niño, calmar su dolor, regalarle un juguete -aunque sea chino- suavizar su pena a esos cientos de miles de niños y niñas trabajadores que sufren las consecuencias de la pobreza y el desamparo familiar, que exigen a los gobernantes y a las instituciones del Estado se acuerden de ellos, no solo en esta fecha. En una palabra, podemos resumir que la Navidad es amor, siempre amor y no los hipócritas mensajes de algunos gobernantes y políticos que siempre nos dicen al concluir cada año, que estamos mejor y que el año próximo tendremos también trabajo decente como ellos y hasta nos aseguran que las empresas transnacionales que son las que contaminan nuestros ríos y lagos, cuidaran el medio ambiente, que darán un trato más humano y un salario más justo a los trabajadores/as subcontratados que son los que más tienen fuera de planilla estas empresas, bajo la mirada indiferente de las autoridades, permitiendo que estas empresas paguen salarios bajos y sin derechos sociales. Por eso, hasta que uno no sienta la verdadera alegría de Navidad, no existe. Todo lo demás es apariencia, muchos adornos, mucha hipocresía. Porque no son los adornos ni los discursos, no es el árbol de navidad lleno de luces que colocan en los principales parques de nuestras inseguras ciudades, contribuyendo más al calentamiento global, ni la chimenea limpia en las casas de los ricos para recibir a Papa Noel. Para nosotros, la Navidad es el calor que vuelve al corazón de las personas, la generosidad de compartirla con otros y la esperanza de seguir adelante. A menudo asociamos la Navidad con el consumo. Parece como si para ser felices necesitáramos gastar mucho, y comprar casi de todo. Pero la felicidad no la dan los muchos regalos sino el sentirnos queridos por los demás.
Queremos concluir este mensaje deseándoles a cada uno de ustedes, a sus dignas familias y amigos una FELIZ NAVIDAD y un PROSPERO AÑO 2010 y que logremos consolidar la verdadera unidad del movimiento sindical y popular de nuestros países para que pueda existir justicia social para todos y todas. A nuestros compatriotas mujeres y hombres que se encuentran fuera de la Comunidad Andina va nuestro saludo y solidaridad por los momentos difíciles que están pasando, que emigraron a otros países para buscar un futuro mejor para ellos y sus familias que muchas veces no los tomamos en cuenta por estar lejos.
Reciban un abrazo a la distancia de un ciudadano andino.